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   Date:  Wed, 27 Jun 2001 23:20:53 -0500
   From:  FRATER LUCIS JUAN IIº

REFLEXIÓN

  La  hija  de  un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer
una oración para su padre que estaba muy enfermo.

  Cuando el sacerdote llegó a la habitación del enfermo, encontró a este
hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas. Había una
silla  al  lado  de  su cama, por lo que el sacerdote pensó que el hombre
sabía que vendría a verlo.

  -"Supongo que me estaba esperando", le dijo."No, ? quién es usted?", dijo
el hombre.
  Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase con usted; cuando vi la
silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que yo vendría a
visitarlo".

  -"OH  sí,  la  silla",  dijo  el  hombre  enfermo, ? le importa cerrar la
puerta?"
  El sacerdote sorprendido la cerró.

  -"Nunca  le  he  dicho  esto  a nadie, pero toda mi vida la he pasado sin
saber  cómo  orar. Cuando he estado en la iglesia he escuchado siempre al
respecto  de la oración, que se debe orar y los beneficios que trae, ...,
pero  siempre  esto de las oraciones me entró por  un oído y me salió por el
otro pues no tengo idea de cómo hacerlo.
  Entonces hace mucho tiempo abandoné por completo la oración.
  Esto ha sido así en mí hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con
mi  mejor  amigo  me  dijo:"José, esto de la oración es simplemente tener
una  conversación  con Jesús. Así es como te sugiero que lo hagas:
  te  sientas  en una silla y colocas otra silla vacía enfrente tuyo, luego
con  fe  miras  a   Jesús  sentado  delante  de ti. No es algo alocado el
hacerlo pues él nos dijo:
  "Yo  estaré siempre con vosotros". Por lo tanto, le hablas y lo escuchas,
de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora".

  - "Es así que lo hice una vez y me gustó tanto que lo he seguido haciendo
unas  dos  horas diarias desde entonces". Siempre tengo mucho cuidado que no
me  vaya  a  ver  mi  hija....  pues me internaría de inmediato en el
manicomio."

  El  sacerdote  sintió  una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José
que  era  muy  bueno  lo  que  había  estado haciendo, y que no cesara de
hacerlo.
  Luego  hizo  una  oración con él, le extendió una bendición y se fue a su
parroquia.

  Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su
padre había fallecido. El sacerdote le preguntó: "¿Falleció en paz?"

  - "Sí, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui
a verlo a su cama, me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso.
  Cuando  regresé  de  hacer  compras  una  hora  más  tarde ya lo encontré
muerto."
  "Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo
antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y  recostó
su  cabeza  en  ella,  pues así lo encontré. ¿Qué cree usted que pueda
significar esto?"
  El sacerdote se secó las lágrimas de emoción y le respondió:

  -"Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera..."

  !Qué tengas un día feliz... lleno de bendiciones!!