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Vamos a resumir a continuación algunas
de ellas.
LA FIESTA DE SEDEn cierta manera, entendemos a esta ceremonia
como un "rejuvenecimiento" o resurrección espiritual, que demarcaría
la plena Iniciación del Faraón, cosa que le permitiría
participar más concientemente de las indicaciones generales que
siempre recibían estos aparentes Señores de Egipto de los
reales directores de sus destinos, que fueron los Sacerdotes.
Se dice que luego de las purificaciones, el propio
Faraón honraba a los Dioses en las distintas dependencias del Templo
de su ciudad Capital. Luego, sentado en su trono, presenciaba el desfile
de los portaestandartes, de los símbolos de los Nomos (provincias)
y de los Grandes de su gobierno. También se acarreaban grandes estatuas
de dioses ante él. Esto duraba varios días.
Luego se lavaba ceremoniosamente los pies, antes
de entrar en lo que hoy traducen como "Vestuario Sagrado", probablemente
una cámara secreta del Templo, en la cual el Faraón era investido
de ropajes especialmente confeccionados, doblados y perfumados. La traducción
literal de este aposento se leería como "Palacio para revestirse".
Subía luego a un doble trono, sentándose alternativamente
en cada uno de los dos sitiales, simbolizando su gobierno sobre el Bajo
y el Alto Egipto, así como su Poder en los dos mundos: el físico
y el espiritual.
Después, con pasos ceremoniales cruzaba
el amplio patio del Templo, llamado "campo", como símbolo de su
poder de transitar por todas sus tierras y no detenerse ante nada. Cargado
en una vistosísima litera (los detalles cambian según las
épocas) y precedido por un estandarte con la forma Upuaut de Anubis,
llegaba hasta la capilla de Horus Líbico, donde recibía un
cetro, el latiguillo y el cayado. Tomados ritualmente estos objetos, se
envolvía en su manto y era proclamado cuatro veces. Parece ser que
después, y habiendo oído desde las loas de los Altos Sacerdotes
a las lejanas aclamaciones que desde afuera de los pilonos le hacía
llegar su pueblo - que lo idolatraba - se despojaba del manto e iniciaba
cuatro carreras simbólicas ataviado tan sólo con el faldellín
y los Cotros. Estas "carreras" deberían ser marchas ceremoniales
para ofrendar a los Dioses de los Elementos, de los Cuatro Puntos Cardinales,
pero los modernos investigadores lo ven simplemente como "carreras".
De su cintura, en la parte posterior, pendía
el rabo de un animal que no podemos definir, pero que, según las
ocasiones, tendría que ser de un leopardo o de un chacal. El caso
parece que era tan sólo del Alto Egipto. Pasado todo esto, ofrecía
sus insignias al Upuatu, y visitaba las capillas de Horus y de Seth, desde
donde disparaba (¿cómo Anubis-Arquero?) flechas de victoria
en las cuatro direcciones. Existe una versión de que el rabo zoomorfo
que se ve pendiente del Faraón en estas ocasiones, es el de un toro,
cosa que podría emparentarse con la muerte ritual del Buey Apis
y del Alma-osiriana como "Toro del Amenti"; pero nada de esto está
probado, ya que las representaciones son muy confusas.
La fórmula textual que cerraba el Festival,
Sed, era: "Empiezas tu renovación, empiezas a florecer de nuevo
como el niño hijo de la Luna, eres joven otra vez año tras
año; como Nun al comienzo de los siglos, has renacido al repetir
el Festival de Sed."
A los 30 años de
la coronación de un Faraón se festejaba una misteriosa ceremonia
llamada SED; esta festividad mística es muy antigua, pues ya figura
en representaciones de la Primera Dinastía. Coincidía con
la elevación de las columnas simbólicas Djed, y su relación
con el Khoi - "retroceso" - aparece como debida a la bajante del Nilo.
Algunos autores quieren que esta ceremonia constituyese la inmolación
ritual del viejo Rey para dar paso a otro, pero esta suerte de sacrificio
humano no tiene documentación alguna en la historia egipcia. Esta
teoría se basa en la interpretación contemporánea
de las representaciones del Jubileo de Amenofis III.
LA FIESTA DE MINEl Faraón y su esposa oficial iban ante
la estatua del Dios Min Itifálico, precedidos de un toro completamente
blanco, símbolo del Dios. Al llegar la comitiva al campo elegido,
se elevaba allí una capilla desmontable, y se instalaba la imagen
de un toro tras un dosel, recibiendo complicadas ofrendas. El Faraón
segaba con un instrumento ritual un haz de hierbas y lo ofrecía
al toro blanco. En el Templo de Mediret Habu aparece Ramses III con la
Hoz Ceremonial; el profesor Gardiner piensa que está así
representado para evocar a Horus segando la cebada de su padre Osiris,
para evocar sus poderes generativos como Min-Horus, el Poderoso. Al igual
que en los Ritos de Coronación, se simbolizaban a los Cuatro Hijos
de Horus lanzando ánades en las cuatro direcciones.
Luego el sacerdote proclamaba: "¡Salve Dios
Min, el que fecunda a su Madre (la Naturaleza)! ¡Qué misterioso
es lo que has hecho en la oscuridad!". Aunque esto se ha interpretado tan
sólo fálicamente, pensamos que la unión simbólica
del Rey y la Reina representaba la simbiosis de la Naturaleza espiritual
y de la Naturaleza material; una renovación de esa fecundación
mística que hace al Universo seguir vivo y justificar su existencia.
Min de Coptos, antiquísima
deidad de la fecundación, recibía también el nombre
de "Abridor de las Nubes", y el Faraón se identificaba con él
no pocas veces. En el Festival, el Faraón se acompañaba de
un Servidor del Templo, ayudándole a sembrar las semillas sobre
el limo del Nilo, ya que la Festividad se celebraba en el 1º mes del
verano, el 9º mes del año, equivalente a nuestro Septiembre.
LA FIESTA KHOIAKSegún lo escrito en los muros del Templo
de Denderah, comenzaba con una ceremonia de arar y sembrar el día
12 del mes de Khoiak; desde entonces hasta el 21, una imagen áurea
de Osiris momia, se cubría con cebada y avena, se envolvía
en esteras y se guardaba sumergida en un estanque de poca profundidad,
que incluso se regaba ritualmente todos los días. El 22 (noveno
día de la fiesta), la exponían al sol inmediatamente antes
del crepúsculo, y se la enviaba con imágenes del mismo dios
y de otros, a un viaje en barcas coronadas de antorchas; esto duraba hasta
el 24. Después se la metía dentro de un ataúd de madera
de moral (de moras), y se la enterraba. En ese mismo lugar había
estado la imagen del año anterior, la que ahora, desenterrada, se
colocaba dentro de un sicomoro, o por lo menos recostada en él.
El día 30, cuando la inundación del Nilo cedía, se
hacían ceremonias sobre el sepelio de Osiris en una cámara
subterránea y se colocaba un ataúd con una imagen de El sobre
un lecho de arena.
Hasta aquí lo que entresacamos de estos
murales con inscripciones ya muy tardías, y de los relatos de los
griegos, los que, generalmente - salvo los que en Egipto se iniciaron -
tan sólo veían la plástica y escenografía de
las Festividades, y cuanto más, trataban de relacionarlas con los
Pequeños Misterios que en Grecia eran prácticamente públicos.
De todo esto deduciremos, al agregarle la mentalidad especialmente materialista
de nuestros traductores, lo tan poco que de estas Festividades logramos
rescatar.
Esta festividad era anual;
se hacía el 1er. día del primer mes de invierno, o por lo
menos allí tendría su culminación. El Nilo alcanzaba
en ese momento su mayor altura, y coincidía con honras a Osiris
equivalentes a un tipo de exequias.
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