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    Lentamente el humo del incienso dejó de perfumar los rincones de la habitación, el Maestro se levantó de su meditación y observando por la ventana escuchaba el bullicio de todos los años... Era el día de la aceptación de los discípulos, cada maestro elegiría alguien en quien volcar la fuerza del descubrimiento.   Bajó al patio y caminó entre los agitados jóvenes sin prestarles atención, ni a aquel que lo miraba esperando ser elegido, ni aquel otro que se mostraba rebelde para llamar la atención y que pensaran que debiera ser elegido para dominar su carácter...   Puso su mano en el hombro de uno de ellos, quién salto sobresaltado, simplemente le dijo..."ven".   Años después, siendo ya el discípulo un ejemplo de la fuerza de la Esencia, disponiendose a elegir a su vez a alguien, miró a los ojos de su maestro y sin palabras preguntó...   El maestro, sonriendo, simplemente dijo: "Escucha y sentirás la plegaria del Discípulo como un torbellino en el universo, y en él estará presente el Silencio...   Siempre hay alguien a quien abrir la puertas... siempre....   Cuando quieras que sea el momento, no imagines tu discípulo, deja que sea, pues él deberá acompañarte en el sendero como tu igual...   Cuando te elegí, no fué por quien eras sino porque eras el correcto...   No busqué un discípulo...busque un hermano...".....................................................................................................................................................    Muchas veces guardamos nuestro "conocimiento" para quienes queremos que sean los correctos, y sin embargo jamás los estabamos buscando.   Quremos discípulos, no Hermanos...
   No se siembra guardando semillas, sino buscando tierra
   fértil...
 
En L.·.V.·.X.·.
 
F.·.L.·.  ISHAARÓN