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...CONTINUACION DE "LA ULTIMA ALIANZA"

 Por Frater Lucis ARPA ETERNA

¿QUE DEBE SER FRATERNIDAD CRISTIANA UNIVERSAL?
 

                Que la paz del Divino Maestro sea con vosotros.

                Como un pájaro en vuelo es el espíritu humano liberado de la materia, cuando abre sus alas a la inmensidad infinita y, por mandato de la Ley Soberana, se detiene en un determinado lugar porque almas hermanas están esperando un cantar del cielo.

                Vosotros esperáis el cantar de un hermano del espacio infinito, porque estáis doloridos por los fangales inmensos y cansadores de la tierra y deseáis escuchar un cantar nuevo para vuestras almas, por más que sea una repetición de lo que muchas veces se os ha dicho.

                Vuestro hermano Bohindra se siente ese pájaro en vuelo, para cantaros una canción que vosotros habéis escuchado muchas veces, pero que siempre animada por el Amor Soberano, suena como una canción de cuna; en esos momentos sentís vuestra alma, sensible aún, dispuesta a escuchar  con la sencillez de un niño, las enseñanzas grandes o pequeñas que vuestro hermano espiritual os trae desde el espacio infinito.

                Y os voy hablar esta tarde "de lo que es y de lo que debe ser nuestra Fraternidad Cristiana"

          Vosotros formáis parte de ella y, a veces, escucharéis en el mundo en que habitáis, palabras que os desalientan, como haciéndoos pensar que los núcleos espiritualistas cristianos hacen soñar en algo imposible de realizarse en la Tierra, por lo cual entráis en la categoría de visionarios, de ilusos, de soñadores.

                Nuestra Fraternidad Cristiana, tan humilde en sus comienzos, tan desconocida e ignorada en su vida modesta de labradores -diría así- de los campos del Señor. Tiene como fin principal el cultivo interior de cada uno, porque de ese cultivar interior dependerán, el día de mañana, las capacidades de cada alma para ser un perfecto discípulo del Cristo, continuador de su obra de liberación humana en medio del Universo.

                Pues bien, el cultivo interior, vosotros ya sabéis en que consiste: en estudiaros vosotros mismos, en convenceros de que el Padre Celestial os ha dado un pequeño jardín interior, que es vuestro espíritu, donde estáis obligados a sembrar toda clase de flores hermosas, que son las virtudes que va adquiriendo el espíritu en el correr de sus días sobre la Tierra.

                Pero ¿sabéis que debe hacerse para cultivar un campo? Hablando en sentido figurado, hay que desbrozarlo de abrojos, de espinas, de guijarros y dejar la tierra limpia, dispuesta para la siembra.

                Cuesta sacrificios, renunciaciones, y además una entrega generosa a esa Ley Soberana que manda y teje programas para nuestras vidas Humanas.

                Cuando hayáis desbrozado así vuestro jardín interior, estará listo para sembrar todas las flores hermosas que vosotros queráis. Sentiréis la inclinación, los unos a hacer el bien en una forma y los otros en otra, pero siempre es el amor la alondra divina que canta en el alma de cada cual, porque como dice bien la lectura de la obra: "sin amor en vuestro espíritu, ninguna obra podréis realizar".

                La otra obra que tiene entre manos nuestra Fraternidad Cristiana es la de cantar a las almas que andan perdidas por el mundo sin conocerse unas a otras, porque es grande ese mundo para los que somos pájaros pequeños que volamos en un círculo reducido y limitado. Andan perdidas por el mundo buscando también la luz, buscando escuchar, como vosotros, un canto celestial.

                Ese cantar del cielo son nuestros libros que, con el sacrificio de todos vosotros, llevando a todas las almas que quieran escucharles, el cantar divino del Ruiseñor Eterno, que es el Cristo que canta al oído, a las almas, la hermosa serenata de ese amor que da vida a todas las cosas y nos hace capaces de grandes inmolaciones y de grandes sacrificios en beneficio de aquellos que nos han sido designados como la poción de humanidad que tenemos la obligación de salvar.

                Vosotros sabéis que cada uno tiene una porción de almas a su cuidado y estamos en el deber, en nuestras meditaciones, de descubrir cuáles son esas almas y qué es lo que debemos hacer por ellas. Nuestra Fraternidad Cristiana es esencialmente mística, si hemos de aplicar este vocablo a la relación  íntima del Alma con la Divinidad.

                Porque eso es el misticismo. Es una palabra erróneamente interpretada y concebida por la gente, en general.

                Creen que el místico es un ser huraño, retraído, que no vive más que rezando y no quiere saber nada más del mundo.

                Místico es aquél que está entregado a su deber, como corredentor del Cristo, de las almas hermanas en desarmonía con Él.

                Un místico es un ser que lo mismo tiende las alas de su amor sobre todos los seres que se acercan, como las puede tender hacia la inmensidad infinita, para entregarse a ese abismo de Luz, de Grandeza y de Amor que llamamos Dios.

                El místico verdadero, tan afable para todos los seres que pasen o se crucen en su camino, tiene sus momentos de entrega absoluta a la Divinidad; entonces, su alma se convierte en ese pájaro blanco liberado de la materia, que extiende sus alas sobre todos aquellos seres que le han sido confiados y que tienen necesidad, por Ley, de llegar hacia el camino de la Luz.

                Fraternidad Cristiana es mística por excelencia. Puesto que se preocupa del cultivo interior de cada alma y de colaborar mediante libros recibidos desde el mundo espiritual, para llevar a todas las almas hermanas que han llegado a la capacidad de comprenderlos hacia ese abismo de Luz, de Verdad y de Amor que llamamos Dios.

                El Divino Maestro al cual seguimos, porque la idea de Dios es demasiada abstracta y extraterrestre para que el alma humana pueda comprenderla.

                Por eso, la Ley Divina nos ha dado un Instructor que ha tenido persona humana como la nuestra, de cuya mano hemos podido prendernos cuando hemos encarnado cerca de Él, en cuyo pecho hemos podido recostar la cabeza cansada por los dolores de la vida, con quien nos hemos sentido acompañados por su amistad, por su amor, por su enseñanza.

                Porque el alma humana necesita del acercamiento de un ser encarnado para vaciarse toda en él, puesto que la idea de Dios es demasiado abstracta para que un ser revestido de materia pueda comprenderla y asimilarla.

                Es en ese sentido que amamos al Cristo, los que lo hemos encontrado en nuestro camino eterno.

                No es que seamos fanáticos de un hombre, de un ser, sino que somos adoradores del ideal que Él trajo a la Tierra: el Amor Universal y la Fraternidad Divina; a fin de que el alma no se sienta acobardada por una soledad abismal.

                Vosotros, todos, sabéis lo que son esos momentos en que el alma se siente sumergida en una soledad espantosa y busca hacia todos lados una mano amiga que estrechar y un pecho fiel donde recostar la frente cansada, pues bien, para que nada de eso atormente nuestro espíritu de vida eterna, es que el Cristo Divino ha encarnado innumerables veces cerca de nosotros, como el amigo eterno, el que jamás retira su mano una vez que ha estrechado la nuestra.

                En ese sentido es nuestro amor al Cristo.

                Yo sé que en los ambientes llamados científicos, está censurada nuestra Fraternidad Cristiana como "mística ilusa" y por una entidad que camina por un idealismo que nunca llegará a realizarlo; pero vosotros que vivís en la Fraternidad Cristiana Universal, sabéis que no es así. Es una canto de amor de unos para otros, que os consuela a todos y os llena de paz el corazón.

                Es una familia espiritual que siente, piensa y quiere en el mismo tono que el Divino Maestro, que es el Santo ideal de perfección que la Fraternidad Cristiana viene siguiendo.

                No es que creamos que nuestra Fraternidad Cristiana abriga en sus filas solamente a santos. Nada de eso. En la Tierra, la santidad la tuvo el Cristo mismo.

                Los demás seres, como vosotros veis en nuestros libros en aquellos primeros discípulos suyos, el esfuerzo que hacían para levantarse un tanto hacia la grandeza que habían visto en el Divino Maestro.

                De la misma manera, los que actualmente vamos siguiendo este camino, hacemos también grandes esfuerzos para conseguir nuestra perfección.

                No es que Fraternidad Cristina  sea un núcleo de santos. Es un núcleo de amadores del Cristo y amadores de la Verdad, de la Luz y del Amor Universal, eso es todo.

                Vuestro hermano Bohindra ha deshojado para vosotros, esta tarde, lo más tierno, lo más dulce, lo más suave que ha encontrado en sí mismo.

                Como os decía al comienzo, un espítiru liberado de la materia es como un pájaro blanco que ha soltado su vuelo en la inmensidad y se va deteniendo allí donde sabe que almas hermanas esperan su canto.

                Yo os he dado el mío y me retiro de vosotros sin alejarme, porque sabréis que nosotros, vuestros hermanos del mundo espiritual, compañeros de esa labor inmensa que estáis realizando con la difusión de nuestros libros, no nos apartamos nunca de vosotros. Sabemos que somos vuestros aliados para la Obra del Cristo. Felices de nosotros y vosotros, si sabemos cumplirla fielmente.

                Que Él os bendiga con esa gran bendición de su Amor.

                Que os dé su Paz la alegría interior que debe tener todo operario en los campos del Cristo Divino, eterno Sembrador de Verdad, de Luz y de Amor.

                Hasta siempre.