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LO QUE MOISÉS APRENDIÓ DEL FAKIR

Moisés fue uno de los grandes profetas, de eso no hay duda. Pero durante una época de su vida, era muy vanidoso y lleno de orgullo, creía que no había otro profeta en la tierra que pudiera compararse con él. En muchas formas el Señor le dijo que había muchos hombres no solo tan buenos como él mismo, sino hasta mejores. Moisés no podía creer nada como esto en ese momento, por lo que insistió que le fueran mostradas algunas de estas otras grandes almas. Al final, el Señor le dijo:

"Moisés, cruza el río que fluye más allá de tu morada, y conoce al fakir que encontrarás al otro lado. Entonces ve con él y haz lo que él desee que tú hagas."

"Moisés le agradeció al Señor por Su gentileza, cruzó el río, y pronto encontró al fakir del cual se le había hablado. Era conocido como el Profeta Khizr.

"El Señor me dijo que viniera a ti y obedeciera tus órdenes, cualesquiera que estas fueran," dijo Moisés.

"Eso está muy bien," respondió el fakir. "Pero francamente, no estoy convencido de que tú seas lo suficientemente digno de recibir la enseñanza que el Señor desea que yo te dé."

Moisés no solo sintió que esto era falso, sino también un insulto. Sin embargo, no contestó con ira. Controlando su enojo, dijo:

"El Señor me ha ordenado que te obedezca, Khizr. Cualquiera que sea tu orden, eso haré. Cualquier cosa que hagas, yo no haré objeción alguna."

"Muy bien," dijo Khizr. "Por favor no te opongas, a lo que sea que yo haga."

Khizr entonces comenzó a caminar junto al río, seguido por Moisés, y luego de un rato llegaron a un lugar donde habían embarcados varios botes pequeños. Khizr señaló uno de los botes y preguntó a la gente que estaba por allí:

"¿Quién es el dueño de este bote?"

"Un hombre muy rico que vive en la ciudad cercana," fue la respuesta.

Khizr señaló otro bote e hizo la misma pregunta.

"Por favor no toque ese bote," le dijeron. "Pertenece a uno de los hombres más importantes de nuestra ciudad."

Nuevamente Khizr señaló un bote y preguntó:

"¿Quién es el dueño?"

"Puede usar ese bote si desea," la gente dijo. "Pertenece a un grupo de huérfanos pobres que no son importantes."

Al escuchar esto, Khizr volteó el bote y brincó sobre él, resultando en que muchas de sus tablas se rompieron.

Esto le pareció una conducta fuera de lugar a Moisés, y a pesar de sí mismo replicó:

"¡Debe estar loco y sin corazón! Debió haber roto uno de los botes de los hombres ricos, ya que ellos tienen dinero para pagar las reparaciones. Pero romper un bote que pertenece a pobres niños huérfanos, O Khizr, eso es algo cruel. No debió haber hecho eso nunca."

"¿No recuerdas tu promesa, Moisés?" preguntó Khizr. "Pienso que me dijiste que no irías en contra de nada que yo hiciera."

Moisés entonces recordó las órdenes del Señor y dijo humildemente:

"Por favor dame tu perdón, Khizr. Tienes razón. No debí haber dicho nada."

Los dos hombres santos continuaron su caminata junto al río, y luego de más o menos una milla llegaron a un poblado en donde había una casa desierta y medio en ruinas. Una pared era casi escombros, y Khizr dijo:

"Debemos reparar esta pared, Moisés. Yo buscaré agua, y luego la mezclaremos con tierra y reconstruiremos la pared."

Hicieron esto, y cuando la pared estuvo terminada ya era el atardecer y ambos hombres santos estaban cansados y desiertos. Como la casa que habían reparado estaba desierta, nadie les ofreció algo de comer o de beber, por lo que se acostaron a descansar y dormir con el estómago vacío. En este momento Moisés, a pesar de ser un gran profeta, no puedo resistir la tentación de decir:

"Khizr, fue muy tonto reparar la pared de una casa desierta. Si por alguna razón era necesario que reparáramos una pared, debimos haber elegido una casa habitada por gente. Entonces nos habrían brindado comida y bebida. Pero míranos ahora. Estamos cansados y hambrientos, y aquí no hay nadie que nos dé algo."

Khizr nuevamente le recordó a su compañero de su promesa de hacer lo que se le ordenara sin cuestionar nada.

Y de nuevo Moisés dijo:

"Khizr, por favor dame tu perdón. He desobedecido al Señor."

Temprano a la mañana siguiente, mientras los dos hombres santos continuaban su caminata, llegaron a un pueblo en el cual unos niños jugaban alegremente en un espacio abierto. Señalando con el dedo a uno de los niños, Khizr le preguntó a alguien que estaba cerca:

"¿Quién es el padre de ese niño?"

"Señor, él es uno de los hombres más ricos de nuestro pueblo," fue la respuesta.

Cuando Khizr señaló a otro niño le dijeron:

"El padre de ese niño es el jefe del pueblo."

Luego de mirar cuidadosamente a los niños por un momento, Khizr señaló a otro y le dijeron:

"Señor, ese niño es el único hijo de un conocido fakir local."

Khizr, sin pronunciar una sola palabra, hizo que el hijo del fakir muriera instantáneamente¹. Consternado y perturbado por esto, Moisés gritó:

"¡Todo lo que haces está mal! Podrías haber matado al hijo de alguien que tuviera tres o cuatro hijos; pero has matado al único hijo de un santo y devoto fakir."

Por un rato más Moisés regañó a su compañero Profeta, Khizr. Cuando al fin terminó, Khizr le dijo:

"Moisés, déjame y vete. Es evidente que no eres apto para estar en mi compañía y recibir mis enseñanzas."

Esto le pareció agradable a Moisés, ya que no le encontraba propósito alguno a las cosas que Khizr había hecho, y no había aprendido lecciones de ellas. Por lo tanto, dijo:

"Estoy muy preparado para dejarte, Khizr. Pero antes de que lo haga, por favor dime por qué hiciste estas extrañas cosas."

"Escucha," dijo Khizr. "Estas son mis razones para cada acción."

"Rompí el bote que pertenecía a los huérfanos pobres porque un rey con un gran ejército pronto pasará por esta región. Él y sus soldados tomarán todos los botes, a excepción del que está roto. Este le quedará a los huérfanos, quienes podrán repararlo fácilmente y hacer mucho dinero transportando soldados al otro lado de río.

"La pared que reparamos era parte de una casa que pertenece a otros niños huérfanos, y dentro de la pared hay escondido un tesoro de joyas y oro. Cuando los niños crezcan, tendrán la casa y encontrarán el tesoro. El Señor Supremo me ordenó reparar la pared, para que no se cayera en pedazos y expusiera el tesoro, permitiendo que otra gente se lo llevara. De acuerdo a esto, llevé a cabo la orden del Supremo Creador.

"La muerte del niño también fue llevada a cabo de cuerdo a Sus órdenes. Este niño, se hubiera convertido en un notorio malhechor o ladrón, y le hubiera causado mucho sufrimiento e infelicidad a su padre, quien es un hombre muy santo y devoto. El muchacho fue muerto para que su padre pudiera continuar su gran devoción al Señor sin molestias. En un tiempo, el Señor le dará un mejor hijo."

Cuando Khizr terminó su explicación, Moisés se inclinó ante él en humildad, diciendo con profundo fervor:

"Te agradezco, Khizr; y una vez más ruego tu perdón."

Con esto, se marchó.

Entre todos los hombres ese hombre es el primero,

Aquel quien en compañía de Santos destruye sus propias ataduras. Él que se considera el más bajo de lo inferior,

Será considerado el más alto.

--Guru Arjan

Quien sea grandioso entre ustedes, déjalo ser tu ministro*,

Y quien sea jefe entre ustedes, déjalo ser tu sirviente.

--Mateo 20:26-7
 
 

¹ Estos tres incidentes son dados en el Koran Sutra 18.

* Entre otras definiciones, la palabra "ministro" también significa "sirviente".