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Queridos F.·.L.·., el texto que sigue fué publicado en España en el año 1977, ´por la editorial EDAF, según decía era traducción de un original titulado:"Memorias del Conde Cagliostro", fechado en París en 1786. No da mayores especificaciones sobre su origen, pero es interesante analizar los conceptos iniciáticos en él vertidos. Espero que os sea util.....................................................................................................................................................
"Yo no soy de ninguna época ni de ningún lugar. Estoy fuera del tiempo y del espacio. Mi ser espiritual vive su eterna existencia, y si me sumerjo en mi pensamiento rehaciendo el curso de los años, si proyecto mi espíritu hacia un mundo de vivir lejano de aquel que vosotros percibis, devengo el que deseo.
Participando en el Ser Absoluto, regulo mi acción según el medioque me circunde. Mi nombre es el de mi función, y yo lo elijo como elijo mi función. Pero soy libre. Mi país es aquel donde momentaneamente permanecen mis pasos.
Yo soy el que es.
No tengo más que un padre. Diversas circunstancias de mi vida me han hecho llegar a esta gran y conmovedora verdad, pero los misterios de este origen y las relaciones qu me unen a este Padre desconocido son y permanecen en secreto. Aquellos que serán llamados en el futuro a entreverlas como yo, me comprenderán y me aprobarán. En cuanto al lugar, donde el cuerpo mío material se educó en esta tierra, tiene cuarenta años. En cuanto a la familia que elegí para esto, quiero ignorarla. No quiero acordarme del pasado para no aumentar la responsabilidad, ya pesada, de todos aquellos que me han conocido, porque está escrito: "Tú harás caer el cielo".
No he nacido de la carne ni de voluntad del hombre. He nacido del espíritu. Mi nombre, que es mío, aquel que elegí para aparecer entre vosotros, es ql que reclamo. los que me han sido dados en nacimiento o durantre mi juventud, aquellos por los que fuí conocido, son de otro tiempo y lugar.
Los he dejado, como habré dejado mañana los vestidos pasados de moda.
Pero soy noble y viandante, Yo hablo y vuestras almas atentas reconoceran las antiguas palabras. Una voz que está en vosotros, y que callaba desde hace mucho tiempo, responderá a mi llamada.
Yo obro, y la paz viene a vuestros corazones, la salud a vuestros cuerpos y la esperanza y el ánimo a vuestras almas.
Todos los hombres son mis hermanos.
Todos los paises me son queridos. Yo los recorro siempre, a fin de que el Espíritu pueda descender por una calle y llegar a vuestro lado.
No pido al rey, cuyo poder respeto, más que la hospitalidad sobre sus tierras, y cuando esta me ha sido negada, paso realizando en torno a mí el mayor bien posible, pero no hago más que pasar.
Soy un noble viandante.
Como el viento del sur, como la resplandeciente luz del mediodía que caracteriza el pleno conocimiento de las cosas y la comunicación activa con Dios, así voy hacia el norte, hacia la niebla y el frío, abandonando por todas partes a mi paso alguna porción de mi mismo, desprendiéndome, disminuyendome en toda parada, pero dejandoos un poco de luz, un poco de calor, hasta que haya llegado al término de mi carrera.
Entonces la rosa florecerá sobre la cruz.Yo soy Cagliostro.
¿Por qué es necesario que vosotros rogueis más? Si vuestras almas no fueran tan vanas y curiosas, ya habríais comprendido. Vosotros necesitais de los detalles, de los signos de las palabras. Escuchad, remontaos al pasado, pues así lo queréis.
He estado tres años con vosotros; despues siete, luego la edad madura, y des de esa edad no he contado ya más. Tres septenarios hacen veintiuno y realizan el pleno desarrollo humano.
En mi primera infancia, bajo la ley del rigor y de la justicia, sufrí en el exilio, como Israel entre las naciones extranjeras. Pero como Israel tenía en sí la presencia de Dios, que cual metatrón lo guiaba en sus pasos, al igual que un ángel poderoso vigilaba sobre mí y dirigía mis actos , esclarecía mi alma, desarrollando las fuerzas latentes en mí. Él era mi maestro y mi guía.
Mi corazón se formaba y precisaba. Yo me interrogaba, me estudiaba y tomaba consciencia de todo cuanto me circundaba. Hacía viajes, muchos viajes, tanto en torno a la habitación de mis reflexiones como en el templo, en las cuatro partes del mundo.
Pero cuando quería penetrar en el origen de mi ser y salir en dirección a Dios, en el silencio de mi alma, entonces mi corazón, impotente, se callaba y la dejaba en el vacío de mis conjeturas.
Un amor que atraía hacia sí todas las criaturas de manera impulsiva, una ambición irresistible, un sentimiento prfundo de mis derechos sobre todas las cosas de la Tierra y del cielo, me poseía y me empujaba hacia la vida y la experiencia progresiva de mis fuerzas, de su alegría y de su límite.
Era la lucha que debía sostener contra el poder del mundo. Fuí abandonado y tentado en el desierto.
Luché con un ángel como Jacob, con los hombres y los demonios. Éstos, vencidos, me enseñaron los secretos que conciernen al dominio de las tinieblas, por lo cual no me adentré en una de las vías de la cual no se retorna.Un día, después de muchos años y viajes, el cielo escuchó mis esfuerzos y se acordó de su siervo, que, revestido de los habitos nupciales, tuvo la gracia de ser admitido como Moisés, delante del Eterno. Y entonces recibión un nombre nuevo, una misión única.
Libre y maestro de la vida, no pensé más que emplearla para la obra de Dios. Sabía que Él confirmaría mis actos y mis palabras, como yo su nombre y su dominio sobre la Tierra.
Existen seres que no tienen necesidad de ángel custodio. Yo fuí uno de ellos.
Esta fué mi infancia y mi juventud, tal como vuestro inquieto y generoso espíritu lo reclama. Pero que haya sido durante más o menos años, que se haya afirmado en el país de vuestros padres o en otro contrario, ¿que os importa? ¿No soy yo un hombre libre? Juzgad mis hábitos, contad mis acciones, decid si son buenas, decid si no me visteis más poderoso y si entonces os ocupasteis de mi nacionalidad, de mi rango y de mi religión.
Si prosiguiendo el camino feliz de su viaje, alguno de vosotros se aproximase un día a la tierra de Oriente que me ha visto nacer y se acordase de mí, pronuncie mi nombre, y entonces verá a los servidores de mi Padre que le abrirán las puertas de la Ciudad Santa.
Después, cuando vuelva, dirá a sus hermanos si yo he tenido entre vosotros un falso prestigio, si he tomado en vuestras moradas alguna cosa que no me pertenecía."
..................................................................................................................................................Saludos en L.·.V.·.F.·.
Frater Lucis ISHAARÓN